miércoles, 12 de septiembre de 2018

El Amor Eterno lo da la Eucaristía



         Existe una canción en la que los novios –o esposos- se prometen, el uno al otro, “amor eterno”. Es una hermosa expresión, que refleja la esencia de la unión esponsal: el uno con el otro se sienten tan bien y experimentan tanto amor, que no quieren separarse nunca, ni en esta vida, ni en la otra. A esto es lo que se refiere con la expresión “eterno”, porque la eternidad es propia de la otra vida, no de esta vida. Lo más grandioso que puede experimentar una persona en esta vida es el amor hacia otra persona y si ese amor no solo los une en esta vida, sino también en la otra, se puede decir que la persona es doblemente dichosa. Expresar uno a otro que la ama con “amor eterno” es la máxima expresión de la máxima dicha que se puede encontrar en esta vida, porque quien encuentra el amor, lo encuentra todo.
         Podemos expresar gráficamente el amor con una fogata: los enamorados, caminando por la playa y al hacerse la noche, encienden una fogata para calentarse e iluminarse. Cuanto más encendida la fogata, es decir, cuanto más grande el amor, mayor luz y calor encuentran el uno en el otro.
         Ahora bien, hay una dificultad en la expresión “amor eterno” y es la siguiente: puesto que somos seres humanos, no somos eternos, ya que el Ser Eterno le corresponde a Dios y sólo a Dios. Nosotros somos solo creaturas limitadas que, además de imperfectas, vivimos una vida limitada. Esto quiere decir que, aun cuando se experimente el amor esponsal más intenso que pueda experimentarse, aun cuando lo desee, no puede cumplir lo que desea, porque el amor humano no es eterno por el motivo antes señalado: sólo Dios es eterno.
         Entonces, ¿quiere decir que la canción expresa un deseo que es imposible de cumplir? No. Hay una forma de cumplir con el deseo de “amor eterno” del que habla la canción. ¿Cuál es? Que los esposos alimenten su amor esponsal humano, que no es eterno, con un Amor esponsal divino, que sí es eterno, y es el Amor de Jesús Eucaristía. En la Eucaristía está contenido el Amor eterno, porque la Eucaristía es Dios que es Amor y es Eterno. Si los esposos avivan el fuego del amor esponsal con las llamas del Amor Divino contenido en la Eucaristía, podrán ver, sí, cumplidos los deseos más profundos de sus corazones: amar eternamente, es decir, no solo en esta vida, sino en la otra, a quien se eligió por compañero en el amor.

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