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lunes, 1 de octubre de 2012

¿Pienso casarme? Me pongo de novio



El noviazgo es la etapa del mutuo conocimiento y del mutuo respeto, necesarios para pasar a la siguiente etapa, el matrimonio. Sólo si es vivido en la castidad, la continencia y el pudor, permite la construcción de un proyecto de vida y amor en común.

El noviazgo, tiempo para conocer al ser que amo

            Muchos jóvenes, de entre 12 a 17 años, están de novios. Algunos, comenzaron con el noviazgo desde muy chicos, a los 10 u 11 años. ¿Qué hago? ¿Me puedo poner de novio?
            Para saber qué hay que hacer, tenemos primero que saber qué es el noviazgo. El noviazgo es una etapa de la vida en la que dos personas de distinto sexo, varón y mujer, se enamoran y se sienten atraídos el uno por el otro de un modo muy especial y muy fuerte. Esta atracción, fruto del amor, es tan fuerte, que ambos se preguntan si será posible vivir juntos y para siempre.
            Es decir, el noviazgo es el tiempo en el que el varón y la mujer se conocen el uno al otro, ante todo desde el punto de vista espiritual y afectivo, para saber si compartirán juntos el resto de sus vidas. Ambos se quieren tanto, que planifican juntos el matrimonio y los hijos. Ponerse de novios quiere decir entonces conocer a la otra persona, teniendo en mente el matrimonio y los hijos.
            De esto vemos que pueden ponerse de novios solo aquellos que estén en condiciones de madurez afectiva, emocional, psicológica y espiritual, para formar un matrimonio y luego una familia.
            Nada de eso ocurre para el ser humano antes de los 18 años. Teniendo en cuenta lo que dijimos, hacemos esta pregunta: los niños y jóvenes de entre 10 y 17 años, ¿están capacitados para afrontar el desafío que significa unirse en matrimonio y luego formar una familia con hijos?  


            Muchos dicen que ponerse de novios ya no hace falta; ahora, lo que importa, es que dos personas gusten el uno del otro; si quieren, se van a vivir juntos por un tiempo, y cuando la relación no da para más, se separan y listo.
            Si dos personas se quieren y, más que quererse, se aman tanto que planean vivir juntos, no pueden dejar de pasar por la enriquecedora etapa del noviazgo. “Saltearse” la época de ser novios quiere decir dejar de lado algo que, en el futuro matrimonio, tendrá mucha importancia, porque el matrimonio puede decirse que es como un noviazgo perfecto, tan perfecto, que convierte a los novios en esposos. Tomar la decisión de iniciar una convivencia sin pasar por el noviazgo y, todavía más, sin una verdadera intención de formar un futuro matrimonio, es un grave error que puede costar todo el proyecto de vida.
            ¿Por qué la convivencia podría costar todo el proyecto de vida?
            Por que el noviazgo siempre será necesario para el varón y la mujer que quieran donarse el uno al otro. Para poder hacer este don, los futuros esposos deben conocerse, y para esto es el tiempo de “ser novios”: para saber cómo es el otro, cuáles son sus gustos –y cuáles son las cosas que no le gustan-, sus ideales de vida, sus exigencias, etc.
Y tiene que ser así, para que el matrimonio “funcione” luego y marche sobre carriles: si sé qué es lo que le gusta a mi futuro cónyuge, me esforzaré por darle siempre el gusto y así demostrarle mi amor, porque “el que ama desea el bien del ser amado”. Y al contrario, si sé qué es lo que no le gusta, lo evitaré, sólo para evitarle un disgusto o un mal momento. Pero para “saber” todas estas cosas, es necesario un tiempo de “ser novios”, una “escuela de amor”, en donde “aprenderé” a conocer a quien amo y con quien deseo compartir el resto de mi vida, formando una familia.


            Y si los novios no conviven, pero se aman tanto que deciden tener relaciones sexuales antes del matrimonio, ¿qué hay de malo en eso? ¿No es acaso una forma de demostrar el amor?
            Primero, no hay que confundir sexo con amor. El amor es algo grandioso, que va mucho más allá del sexo. Las relaciones pre-matrimoniales, al contrario de lo que parecen, no están motivadas por un amor verdadero y, lejos de ser “muestra de amor”, son muestra de verdadero egoísmo. El verdadero noviazgo, el noviazgo que es “escuela de amor”, combate el egoísmo y lleva a que los novios se respeten en sus cuerpos y se abstengan hasta el matrimonio. El motivo es que sólo así se guardarán el uno para el otro, para entregarse a sí mismos, sin reservas, en el matrimonio. Fuera del matrimonio, la relación sexual no lleva a la donación total, porque siempre hay una “reserva” egoísta, siempre hay un “todavía no”: “todavía no” el hijo, y por eso hay que usar anticonceptivos o preservativos. Y en el fondo, este “todavía no” es, en realidad, un “todavía no te amo lo suficiente como para que seas mi esposa”.


            Se dice que las relaciones pre-matrimoniales son signo de egoísmo y de inmadurez ¿Por qué?
            Porque en estas relaciones, o bien se evita el hijo (en eso consiste el egoísmo), o el hijo viene de manera inesperada, o aun si se lo espera, no se cuenta con una familia unida para darle todo lo que su dignidad de persona exige (en esto consiste la inmadurez).
            Si no convivimos, y si no tenemos relaciones sexuales, ¿qué pasa con la atracción sexual? ¿Hay que esperar hasta el matrimonio?
            Es cierto que los novios son novios, o sea, no son hermanos y tampoco son simples amigos, y por lo tanto, tienen que haber demostraciones de afecto “propias de novios”, que no están presentes en otras relaciones, como la simple amistad (caricias, por ejemplo). Ahora bien, para que puedan existir estas demostraciones, los novios tienen que ser, en primer lugar, “verdaderos novios”, o sea, tener en mente la perspectiva del matrimonio, además de haber otras cosas como ser una relación fiel y estable, edad adecuada, situación laboral y/o profesional, mutuo conocimiento, etc. Sólo si se dan estas condiciones, ¡bienvenidas las manifestaciones de afectos entre los novios! Pero aquí también los novios deben darse cuenta que todavía no son esposos, entonces no pueden hacer lo que hacen los esposos, y además, que son exigencias del amor verdadero la castidad en la continencia y el pudor.


            Si las relaciones sexuales son solo para el matrimonio, ¿quiere decir que el matrimonio autoriza a los esposos a tener todo tipo de relaciones?
            El hecho  de ser esposos no autoriza a una sexualidad desenfrenada. Si la sexualidad no es expresión de la unión en el amor, abierta a la vida, entonces no es auténtica.  Los esposos deben realizar el acto conyugal según el orden y la función de los órganos sexuales dado por la Naturaleza, que es sabia. ¿A alguien se le ocurriría ingerir alimentos por la nariz o por los oídos?



 Preguntas para trabajo personal y/o grupal
¿Qué quiere decir “noviazgo”?
¿Por qué la convivencia está mal?
Y si no se convive,
¿por qué no se pueden tener relaciones,
si los novios dicen que se quieren?
¿Qué características tiene el amor de novios?

jueves, 2 de agosto de 2012

Castidad, sinónimo de felicidad



La castidad no es mera represión de la sexualidad:
Significa poder amar con toda la fuerza del amor,
Y por eso es sinónimo de felicidad.

Muchos dicen que el noviazgo debe ser "casto", que el matrimonio debe ser "casto", que debemos vivir "castamente". ¿Qué relación hay entre castidad y sexualidad?  ¿Qué quiere decir "castidad"?
Podemos decir que la castidad es el dominio del hombre sobre el placer y el instinto, mediante el cual integra la sexualidad a la totalidad de la persona, evitando así inconvenientes.
¿Por qué la castidad tiene tan mala propaganda?
Tal vez porque se la asocia equivocadamente a elementos puramente negativos como censura y represión, pero no debe ser así, puesto que la castidad no desprecia a la sexualidad, ni la considera mala sino que, por el contrario, considera a la sexualidad y al placer sexual como algo bueno, siempre y cuando se ordenen la sexualidad y el placer a la escala de valores que la razón presenta como justo y razonable. Por la castidad, el hombre adquiere dominio de sí mismo y se vuelve capaz de orientar la sexualidad hacia los valores más altos, todo lo cual redunda en el crecimiento y fortalecimiento del hombre casto.
¿Cómo valorar positivamente la castidad?
Para ayudarnos, imaginemos la siguiente escena: un hombre montado a caballo, pierde el control de este al desbocarse el animal, el cual comienza a correr aceleradamente y sin una dirección fija. ¿Qué es lo que le sucederá, con toda probabilidad? Terminará desbarrancado, o cayéndose de la montura y fracturándose todos los huesos. Con este ejemplo queremos graficar la sexualidad sin castidad, una sexualidad descontrolada, como el caballo del ejemplo. Sin control, la sexualidad se vuelca sin freno hacia el placer sexual, y termina por hacer estrellar a la persona.
Por el contrario, la sexualidad unida a la castidad, la sexualidad casta, es como un jinete experto que controla y domina la dirección de su corcel, dirigiéndolo hacia el destino que lo hará feliz. Por la castidad, el placer sexual se orienta hacia aquello que hace íntegro y feliz a la persona.
¿Qué formas hay de vivir la castidad?       
Como valor positivo que, lejos de reprimir la sexualidad y censurarla como mala, la ensalza en todo su valor positivo al integrarla en la totalidad de la persona y en su proyecto existencial de vida, toda persona está llamada a vivir la castidad, sea cual sea su estado -soltero, casado, célibe- y su edad -joven o viejo-.
Por ejemplo, la castidad pre-matrimonial, consiste en evitar ocasiones y, por supuesto, faltas concretas de pureza; la castidad matrimonial, en cambio, radica en un trato moderado y no evitar los hijos, y así por el estilo.
La castidad, como fuerza positiva que regula el placer sexual, lejos de reprimir la sexualidad, la ordena según su significado primigenio, subordinándola a otros valores más altos, de lo cual se sigue el auto-dominio para la persona y la posibilidad de dedicarse con toda la fuerza de su corazón, al ser que es el objeto de su amor. Para algunos, será el cónyuge; para otros, será Dios.
¿Cómo integrar la castidad en un proyecto de vida?
Ser casto quiere decir amar sin división, es decir, no tener el corazón dividido, sino consagrar a este con toda la fuerza del amor al ser amado. Para algunos, será el cónyuge; para otros, será el celibato. Para todos, la castidad será sinónimo de amor puro, y también de felicidad, porque ya es un inicio de la felicidad lograr el auto-dominio, y es una felicidad mucho más plena y perfecta, integrar la sexualidad positivamente a la persona y a su proyecto de vida. El amor casto es entonces no solo el amor puro, despojado de otros amores que lo adulteran, sino el amor que se aplica con toda su fuerza al ser amado.
¿Cuáles son algunas otras ventajas de la castidad?
Algunos creen que la sexualidad siempre será penosa y de esfuerzos costosos por ser objeto de represión para evitar culpas y remordimientos. En cambio, la castidad posibilita su vivencia fácil y deleitable en el estricto sentido del término. En concreto, hace que no cueste frenar impulsos que pueden  volverse irrefrenables, que tantas veces, o nos hacen experimentar problemas y caídas, o también broncas y frustraciones, por no poder hacer lo que nos gusta, y como si esto fuese poco, también existe el deleite de manejar las funciones sexuales con pleno dominio y agradabilidad (como cuando un guitarrista interpreta bien una partitura, o un futbolista domina el balón).
Preguntas para trabajo personal y/o grupal
            ¿Qué es la castidad?
            ¿Por qué la castidad no es algo negativo?
¿Qué relación hay entre castidad y felicidad?
            ¿Cómo se integra la castidad al proyecto personal de vida?