jueves, 20 de abril de 2017

Es más importante aprender la Ciencia de la Cruz que la ciencia humana


         Estudiar y aprender lo que nos enseñan la escuela y el colegio, constituyen una de las actividades más importantes que puede realizar un niño y un joven y la razón es que estas actividades perfeccionan a la persona humana, al proporcionarles algo –el conocimiento- que antes no tenían. Este conocimiento aprendido les será luego muy útil en la vida, en su juventud y en su adultez, pues le permitirá no solo realizarse como persona, al ser capaz de interactuar en la familia y en la sociedad con mayor perfección, con mayor conocimiento, sino que también le proporcionará un camino para, ya sea seguir estudiando, o bien para encontrar un buen trabajo, con el cual poder, en el futuro, contraer matrimonio y formar una familia. En otros casos, el aprendizaje y el estudio son la base para posteriores estudios que pueden llegar a beneficiar a toda la sociedad, como sucede con los grandes descubrimientos, como por ejemplo, la penicilina, la estructura atómica, etc.
         Sin embargo, a pesar de todas estas ventajas de aprender la ciencia humana, hay una ciencia que es infinitamente superior y brinda un beneficio también infinitamente superior a la persona que se dedica a esta ciencia la cual, por otra parte, no es incompatible con el estudio de la ciencia humana. ¿Cuál es esta otra ciencia? La Ciencia de la Cruz, y la Maestra es la Virgen, y la Escuela es la Escuela del Espíritu Santo; el Libro en el que se estudia esta ciencia de la cruz, es Nuestro Señor Jesucristo crucificado. Las lecciones se aprenden, por un lado, contemplando a Jesús en la cruz, con sus clavos, su corona de espinas, su Costado traspasado, la Sangre y el Agua de su Corazón traspasado, sus heridas, su dolor y su Amor; esta ciencia se aprende además prestando mucha atención a las lecciones que nos imparte la Maestra, que es la Virgen, porque Ella más que nadie conoce todos los secretos celestiales que encierra su Hijo Jesús crucificado. Por último, se estudia en la Escuela del Espíritu Santo, que es también un Divino Maestro, que nos enseña esta ciencia, junto con la Virgen, sin palabras, en silencio, y en lo más profundo del corazón.

         ¿Y por qué decimos que esta ciencia da más beneficios que la ciencia humana? Porque la ciencia de la Cruz nos enseña cómo ganarnos, no la vida humana, sino la vida eterna, en el Reino de los cielos. Si queremos vivir en paz en esta vida, en medio de las tribulaciones, y si queremos ser felices en la eternidad, no descuidemos la Ciencia de la Cruz, y no pensemos que esta ciencia es menor que la ciencia humana, sino todo lo contrario. No nos dejemos engañar por el espíritu del mundo, que nos dice que la ciencia humana es lo único que importa. Sin dejar de estudiar la ciencia humana, que es importante, estudiemos y aprendamos la Ciencia de la Cruz, que es mucho más importante, porque nos ayuda a salvar el alma.

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